8 de noviembre de 2007

LAS COLECTIVIDADES


Ha quedado ya en el olvido, pero este experimento social de colectivización que tuvo lugar al inicio de la Guerra Civil forma parte de la Historia de España.
Víctor Alba fue partícipe de esa experiencia y por ello se decidió a recoger la vivencia, grabadora en mano, entrevistando a los protagonistas. Fruto del trabajo de campo fue su obra Los colectivizadores (Barcelona, 2001) en la que señala que el valor de aquellos hechos “no radica en sus aspectos legales o financieros, ni siquiera en los políticos, sino en sus aspectos humanos”. Asegura que las colectivizaciones no se planearon sino que fueron una respuesta inmediata a unas necesidades prácticas que pretendían resolver, sobre todo, problemas sociales.
Alba afirma que el contexto de Guerra Civil inminente provocó un vacío de poder en las empresas. De este modo los trabajadores decidieron tomar las riendas ya que se sentían capacitados para la autogestión. “Su carácter espontáneo fue la condición de su éxito”, asevera el autor, incidiendo en su formación desde la base del pueblo sin obedecer “a una decisión desde arriba”.
Los obreros se organizaron por comités en los que la elección de los cargos era directa así como la destitución de los mismos. Un colectivizador del sector de los ladrilleros, entrevistado por el autor, expresaba con estas palabras un sentimiento compartido: “La empresa no era ni una compañía ni un gerente; la empresa era de todos los que trabajábamos en ella”.
A lo largo de su libro Alba apuntará a una destrucción de las colectivizaciones por parte del régimen franquista pero, en ningún caso, a un fracaso.
Dedica unas líneas a la especular sobre qué habría ocurrido si el desenlace de la Guerra Civil hubiera sido otro: Las colectivizaciones “deberían englobar todas las empresas importantes” encontrándose todos lo obreros “al mismo nivel” y “el que esto vuelva a ser una realidad algún día dependerá de la acción, de lo que quede del movimiento obrero y en especial del sindical”, explica. Los derroteros de la Historia han sido otros, aunque la ventana del futuro está abierta.

6 de noviembre de 2007

5 de noviembre de 2007

"Los otros"


¿Cuál es el verdadero impacto de los medios de comunicación social en los individuos? ¿Qué funciones y disfunciones se derivan de la comunicación de masas? Miguel Roiz Célix en su ensayo Sociología de la Comunicación rastrea diferentes teorías de la comunicación esbozadas por estudiosos de prestigio. En un mundo en el que consumimos información continuamente y nos vemos inmersos a diario en el proceso de comunicación de masas parece oportuno repasar puntos interesantes de la obra del profesor Roiz.

2 de noviembre de 2007

Repsol YPF: Tácticas y prácticas


Repsoy YPF constituye una de las petroleras más potentes a nivel internacional. Sus altos beneficios redundan en la imparable expansión del coloso así como en numerosas agresiones al medio ambiente y a los seres humanos.

Durante el 2003 Repsol YPF comenzó nuevos proyectos en áreas como México, Arabia Saudí, Sierra Leona, Guinea Ecuatorial y Marruecos y reforzó su posición en países como Trinidad y Tobago, Libia, Argelia, Venezuela, Bolivia y Estados Unidos. A pesar de ello, América Latina supone para la empresa energética el área de acción más importante en clave de beneficio. Son muchos los países del continente americano los que han visto como la compañía penetraba en sus economías y, forzaba la privatización de los recursos energérticos estatales (en ocasiones ayudada por la herramienta de presión y expansión capitalista que constituye el FMI). Esta tendencia se inicia con la adquisición en 1999 de YPF (compañía energética pública de Agentina). Marc Gavaldá, Licenciado en CC. Ambientales, rastrea en su obra La recolonización (Barcelona, 2003), el camino que ha seguido Repsol y las consecuencias que se han derivado de su andadura . Señala que la trayectoria de la empresa tiene como víctimas distintos ecosistemas y, en Lationamérica, a los pueblos indígenas que son expulsados de su hábitat natural para la exploración y posterior explotación de hidrocarburos.

Exploración
El reconocimiento de los yacimientos ,explica Gavaldá, implica que “cada 50 metros es enterrado un explosivo; cada 500 metros se deforesta una calva en el bosque para un helipuerto o una zona de descarga”. Si el bloque resulta productivo se procederá a la apertura de caminos por donde circularán camiones durante años. La plantilla que suele desplazarse a la zona oscila entre 50 y 300 trabajadores.

Gas natural
El gas natural se ha consolidado como recurso energético ya que es más barato y eficaz que el gas licuado de pertróleo (GLP) el cual requiere ser pasado por las refinerías antes de su comercialización. Gavaldá considera paradójico que los países con las mayores reservas de gas natural, son los que aún consumen GLP como fuente de combustible doméstico mientras que, en Europa disponemos de una red urbana de gas natural a domicilio.

Impunidad
La empresa energética goza de libertad para la acción.Como actores transnacionales que son, las multinacionales, se gestan en un contexto nacional con una clara vocación internacional. El Estado que ve nacer a la empresa vierte las responsabilidades en el gobierno de aquél país en el que opera la organización y, en éste, la oligarquía dominante obvia los daños colaterales y se manifiesta como protector de los interes privados.“ La desinformación es un garante de impunidad petrolera, tanto para manejar poblaciones afectadas como para mantener contentos y tranquilos a los consumidores que ni se imanigan que diariamente invierten en genocidios”, señala Marc Gavaldá

Pueblo Mapuche
Se dice de los mapuche que fue el único pueblo no amazónico que resistió ante la conquista española. En 1882 fue derrotado por el ejército chileno. Desde entonces pasó a formar parte de la marginalidad de los Estados de Chile y Argentina. Tal y como Gavaldá marca en La recolonización, los mapuche se ven asediados por ambos lados de la Cordillera andina: En el río Bío Bío las autoridaes chilenas quieren desalojar a las familias mapuches que quedan para hundir esas tierras con agua de ocho presas que quiere construir Endesa. En el otro lado de la cadena montañosa los mapuche denuncian desde el 94 la contaminación que se sufre como consecuencia del crudo derramado en la zona por Repsol YPF.
Resisten tras 37 años de colonización petrolera que se traduce en: 65 pozos, 29 caminos, 5 oleoductos principales y 83 secundarios, 4 estaciones compresoras, 23 vivendas y 3 baterías (datos de 2003). No abandonan su lucha aunque la moradaza del imperialismo, materializada en diferentes métodos de represión, intenta ocultar los horrores.

¿Desarrollo sostenible?
Repsol YPF asegura que las acciones que llevan a cabo están sujetas a unos "valores éticos irrenunciables y fundamentales". Éstos son: "Integridad , transparencia , responsabilidad y seguridad". Afirma que su bandera son los derechos humanos los cuales "defiende y promociona en el ámbito que le es propio de acuerdo a todos los tratados internacionales". La realidad parece distar mucho de la versión de Repsol que hace gala de ceñirse al desarrollo sotenible (pareja de términos muy recurrente en estos tiempos que corren y que apelan al progreso económico y social en un contexto de respeto al medioambiente).

Repsol YPF: Nace... crece... y se reproduce
1981 Creación del INH (Instituto Nacional de Hidrocarburos): Organismo público en el que se incorporan las participaciones estatales de compañías del sector.
1986 Creación de REPSOL: Su accionista único es el INH·
1989 El Estado (INH) inicia la privatización de REPSOL. OPV (Oferta Pública de venta) del 26% del Capital de Repsol.
1991 Se crea la compañía Gas Natural.
1993 Oferta Global de Acciones de Repsol.
1995 OPV del 19% del Capital de Repsol.
1996 OPV del 11% del Capital de Repsol. Repsol compra Astra.
1997 Finaliza el proceso de privatización de REPSOL. OPV del 10% de Capital.
1998 REPSOL estudia la posibilidad de acudir a la privatización de YPF.
1999 Respol adquiere la compañía argentina YPF.

29 de octubre de 2007

28 de octubre de 2007

Concepción social del trabajo

¿Vives para trabajar o trabajas para vivir? ¿Qué quieres ser de mayor? Lo importante cuando seas mayor es que cumplas con tu deber, seas un hombre de provecho y te ganes la vida honradamente... TÍPICOS TÓPICOS de la sociedad contemporánea.
El hombre se encuentra inmerso en un sistema de producción en el que el trabajo es expresado socialmente como actividad orientada a la ganancia. ¿Por qué concebir el trabajo en clave de salario, de obligación, incluso de honor?¿Existe otra forma de concebir el trabajo? ¿Responden esas nociones a una ética del trabajo? ¿Hay una o varias morales del trabajo?

Bakunin percibía en su tiempo que la gente “trabajaba mucho” y que ese hecho comenzaba a considerarse como un honor. Max Weber será el que profundice en el origen de lo que hoy conocemos como trabajo y el que incida en la relación existente entre La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904-1905) y por tanto, en la construcción subjetiva de una determinada ética del trabajo.
Afirmará por ello que “los intereses de la política comercial y de la política social suelen determinar ahora la concepción del mundo”.
En el Diccionario de Lengua Española de la Real Academia se define el trabajo como ocupación retribuida y como obra resultado de la actividad humana. La primera definición encaja perfectamente en lo que se entiende hoy por empleo en el sistema capitalista mientras que, la segunda acepción hace referencia a cualquier producto humano, resultado de sus capacidades físicas o psíquicas y que constituye trabajo por sí mismo, al margen del mercado.
En nuestros días el trabajo asalariado es para muchos una resignación y una necesidad. Las obligaciones del ser humano socializado vienen impuestas por la convención de un sistema preponderante. Pero, ¿cuál es el origen de ese convenio? ¿Quién determinó que el trabajo dignifica al hombre? ¿ Cómo se llega a un racionalismo económico que inunda hasta lo más recóndito de la vida humana? Weber estudió largo y tendido estos temas hasta vislumbrar una unión entre la conciencia religiosa y el espíritu capitalista.
El sociólogo entiende el racionalismo económico como “un crecimiento de la productividad del trabajo que elimina la vinculación del proceso de producción a los límites orgánicos, naturales de la persona humana y lo organiza desde puntos de vista científicos”. Partiendo de esto se plantea de qué pensamiento procede la dicotomía trabajo – remuneración, entendiendo de este modo el trabajo como una actividad únicamente orientada a la ganancia (Weber señalará además el carácter irracional del trabajo, analizado desde el punto de vista de la felicidad humana ya que, el autor asegura que el hombre no quiere ganar cada vez más dinero sino que quiere conseguir lo suficiente para cubrir sus necesidades).
Sostiene así que en aquellos lugares que el capitalismo comenzó con el aumento de productividad chocó con la resistencia de los hombres que no deseaban más riqueza. A partir de esto comienza una “educación económica” dentro de la cual la lección número uno era redefinir el término trabajo y constituirlo como “un fin en sí mismo absoluto, como una profesión”. Es aquí donde Weber apunta hacia la importancia del factor religioso, concretamente a la doctrina protestantista ascética de raíz calvinista.

“El modo de vida racional sobre la base de la idea de profesión, que es uno de los elementos constitutivos del espíritu capitalista, y no sólo de éste sino de la cultura moderna, nació del espíritu del ascetismo cristiano” Max Weber

El autor encuentra en los textos de Benjamin Franklin, que datan de la primera mitad del siglo XVIII, lo que el llamará espíritu del capitalismo, es decir, “una nueva mentalidad económica” que se forma en la edad moderna.
Los textos de Franklin desprenden ideas reveladoras que Weber describirá así: Se formula una ética que considera “un deber moral ganar dinero” eso sí, “prescindiendo de toda consideración eudemonista”. Contrapone estas nociones a lo que el llamará mentalidad tradicionalista, según la cual se trabaja para vivir y no al revés.
Se podría pensar que esa nueva mentalidad va unida al desarrollo del sistema capitalista de producción. En referencia a esto el sociólogo matiza que no es así ya que esa concepción afloró también en territorios sin un capitalismo desarrollado y estuvo ausente en épocas y regiones con donde el sistema sí estaba avanzado.
“Esa mentalidad encontró su forma más adecuada en la empresa capitalista(...), la empresa capitalista encontró en ella el impulso mental más adecuado” Max Weber
Así, según el autor la mentalidad capitalista, que entendía en sus orígenes la economía con una referencia moral, impulsó el desarrollo económico-capitalista moderno. Con el paso del tiempo el sistema capitalista se desligó de su origen ya que no necesitaba ningún poder religioso que lo aprobara.
Asumiendo el protestantismo ascético como primer motor del capitalismo y, por tanto, como creador de la concepción social contemporánea del trabajo, ¿qué duda cabe que lo que hoy supone una obligación y un yugo puede tener muchas otras formas de expresión y de experimentación social?
Jose Ángel Bergua, profesor de sociología en la Universidad de Zaragoza, afirma que la esfera política contemporánea es poseedora de diversos males que han provocado que se ensayen soluciones al margen de el sistema político actual. Esos ensayos han gestado los denominados “nuevos movimientos sociales” cuyo denominador común suele ser la abolición de la jerarquía y la democratización efectiva de las relaciones entre los actores individuales y colectivos. Las formas sociales de expresar una unidad de poder o de organización son diversas. Del mismo modo que existen recetas diferentes para concebir el poder, también las hay para interpretar el trabajo. El trabajo hoy en día está mercantilizado y es entendido como fuente de ganancia. Bob Black, autor de La abolición del trabajo, sostiene que es posible otra mentalidad, que es viable entender el trabajo como un juego y que se puede crear “una convivencia lúdica, un comensalismo”. Mantiene que el empleo es el origen “de casi todos los males” y pide “una aventura colectiva (...) libremente independiente”. Apela a la necesidad de “poner el trabajo en perspectiva” y de replantearse a qué intereses sirven la concepción imperante.